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martes, 9 de marzo de 2010

Ruidos en mi cabeza

Estoy en un vagón de metro. Muchas caras de indiferencia, tristeza, preocupación y concentración. No veo alegría. Lo único que rompe con la frialdad de este trayecto, son 3 chicas italianas que hablan y sonríen.

Yo me pregunto ¿dónde quedarían esas horas de metro con gente hablando y armando jaleo? Mis recuerdos son vagos, pero el ruido y el escándalo español se mantienen latentes en mi cabeza. Un ruido que demostraba la viveza de la cultura española.

Tanta viveza, que cuando viajabas a cualquier país extranjero y armabas algo de barullo, lo primero que seguro pasaba por la cabeza de la gente de ese país era: "mira, un grupo de españoles ¿Quién si no?".

lunes, 14 de diciembre de 2009

Sobre la ceguera de los pensamientos

En este lugar no se mezclan los olores entre personas que se sientan en esta silla, si no pensamientos. Y cada uno de ellos tiene un sabor, un tacto y un olor diferente.

Un pensamientos puede tener un sabor dulce. Se saborea como si fuera una pequeña golosina recubierta con azúcar y en su interior guarda un secreto blando y suave.

Un pensamiento también tiene tacto, podría ser rugoso, tierno blando, frío, cálido… Cada uno expresa una emoción o estado de ánimo diferente.

Un pensamiento también tiene olor. Puede oler a mar, a lluvia, a mujer, a hombre, a sexo, a arena, a hogar…

El único sentido del que carece un pensamiento es el de la vista.

jueves, 30 de abril de 2009

Relato de Sicilia II

(...)

Justo después de salir por la puerta del hostal, buscamos algún sitio para comer. Empezamos a andar y nos recorrimos bastantes calles, hasta que dimos con un sitio para comer unos tozos de pizza y un poco de focaccia. Lo suficiente para meter un poco de energía al cuerpo y poder seguir andando por las interminables calles ruinosas y ruidosas del casco antiguo de la ciudad. Donde los olores a comida y a suciedad se mezclaban, provocando un estallido de sensaciones.

Una vez llenado el estómago con álgo de comida y con bastante cansacio ya. Anduvimos durante unas cuantas horas por muchas partes del casco antiguo. En esta parte me falla un poco la memoria, pero si no estaba lloviendo ya, como si lo estuviera... Porque el tiempo nos acompañó durante el viaje. Nos persiguió la lluvia y no nos dejó ni un descanso. Pero con esa lluvia vimos otra cara de Sicilia. Una cara que no dejaba indiferente a nadie, entre gestos de cabreos por tener los pies y los bajos de los pantalones mojados y paisajes con niebla que parecían sacados de una película de intriga-terror. Al fondo parecía oírse incluso una banda sonora propia:

!Una tarantela!

http://www.youtube.com/watch?v=HLZJ4t0PUqY

(...)

lunes, 27 de abril de 2009

Relato de Sicilia I

Hola a todos,

Perdonad por mi ausencia todo este tiempo, pero he estado de viaje en Sicilia una semana. Me ha venido bien para airearme un rato y despejarme. Aunque cuando vuelves te das cuenta (más si cabe todavía) de que la vida, los problemas y todo en general se afronta cara a cara y viajar sólo supone un alto en el camino para seguir progresando.

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Había nervios la noche anterior, son de estos momentos que la emoción te puede y las ganas de llegar te hacen estar despierto. El avión salió sin retraso a primera hora de la mañana. Ni siquiera había salido el sol. Pero el aeropuerto era un hervidero de gente esperando sus destinos. Unos nerviosos, otros dormidos, pero todos con la vista puesta en otro sitio.

Creo que fui el único que dormí todo el vuelo sin mover un músculo. Desperté justo antes de que aterrizara el avión.

La primera sensación que recorrió mi cuerpo cuando puse un pie en Palermo fue como si me encontrara en una ciudad Marroquí. La estación de tren se parecía demasiado a la de Casablanca y la costumbre de colgar la carne dentro de furgonetas con las puertas abiertas también confirmaba esa sensación que tuve.

Caminando por sus calles de camino al hostal, el caos del tráfico no dejaba indiferente a nadie. Los edificios dejaban ver una ciudad antigua con historia. El paso del tiempo y la polución hacen mella en cada esquina. Entonces fue cuando mi segunda sensación afloró: ¿estaba en Cuba? El aire decadente de la ciudad es el encanto de esta ciudad. Pero no, una vez más el idioma que se escuchaba por la calle me quitó esa idea de la cabeza.

Llegamos al hostal después de dar unas vueltas y perdernos por calles ruidosas y llenas de gente. El trato era agradable, la habitación estaba limpia, pero todo era viejo y bastante decadente. Dejamos las maletas, desansamos 5 minutos y nos apretamos los cordones de las zapatillas preparándonos para conocer la ciudad...

(Continuará)

martes, 24 de marzo de 2009

Sensaciones

Cada vez que abría los ojos y sonreía cuando se levantaba, su cabeza se le llenaba de sensaciones y emociones que archivaba en su cabeza.

El tacto de las superficies lisas cuando pasaba su mano, le causaban emociones como si se deslizara suavemente y completamente desnudo sobre un tobogán de algodón pulido por el uso.

En cambio, las sensaciones que le producían superficies rugosas era comparable a pisar descalzo sobre una playa de cantos rodados por el efecto del agua de mar.

El aire frío era comparable con imágenes de un paisaje nevado con osos polares y focas. Y el aire caliente a un desierto lleno de cáctus, serpientes y escorpiones.

Incluso las mismas sensaciones le provocaban otras sensaciones. Una cadena de sensaciones que no acabarían nunca.

Hubo un día que pasó suavemente su mano sobre un arból y no tuvo ninguna sensación. Abrió los ojos asustado. Esto le desconcertó y creyó que había perdido su capacidad de encadenar sensaciones.

En realidad lo único que le pasó y no sabía es que ese árbol estaba muerto. Nunca lo supo, pero pasado un tiempo todo volvió a la normalidad. Sensación tras sensación.

lunes, 23 de febrero de 2009

Buenos días, día

Uno, dos tres, cuatro...

Me levanto, abro los ojos y sonrió. Este gesto se repite una vez tras otra en mi vida. No sé por qué ocurre.

Todo en esta vida tiene una explicación lógica, aunque a veces no queramos verlo. Probablemente, mis ojos se hayan abierto porque mi cerebro ha dado la orden al sistema nervioso de despertarme, porque ya no necesito descansar más. Lo ignoro. A la vez, ignoro mi otra reacción, la sonrisa. Es como si una voz interior me dijera: “buenos días Diego, sonríe. Tienes otro día por delante para llenarle de recuerdos”.

Veintitrés y cincuenta y nueve…

miércoles, 4 de febrero de 2009

Muerte

Siempre he pensado que cuando te mueres, una sucesión de imágenes a cámara rápida pasa por tu cabeza. Su siginificado no es más que la forma en que elegiste vivir tu vida.

Una persona que vivió su vida intensamente, se reflejaría con una sucesión de imágenes más rápida de lo normal, como si fuera montado en un ferrari. Probablemente, el coche que nunca tuvo, porque no le dio tiempo a ahorrar demasiado para comprárselo.

Así pasando diferentes situaciones según la forma que hayas elegido de vivir. Hasta estas palabras van muriendo a medida que escribo, hasta que llegue al final de la historia... o puede que no llegue nunca al final...

martes, 3 de febrero de 2009

Vida

Al principio era todo corazón. No sabía por qué, pero sabía qué hacer. Así que decidió conservarlo en una caja y ella siguió viviendo su vida como si nada de esto hubiera pasado.

3 meses después y así hasta 5, la caja se había abombado adaptándose a la nueva situación. Al séptimo mes algo cada cierto tiempo le golpeaba el estómago. Estos golpes no tenían periodicidad, pasaba cuando menos lo esperaba.

Y al noveno mes, la caja se abrió, los golpes desaparecieron y comenzó la vida.